"En esta espera, dulce amor mío, recibe un millón de besos, pero no me los devuelvas porque me queman la sangre".
Napoleón Bonaparte
Esperar. En realidad gran parte de la vida consiste en esperar... Esperamos al hijo deseado tal como esperamos la muerte inevitable. Esperamos la hora de dormir y esperamos los días siguientes aunque no queramos levantarnos de la cama. Esperamos el futuro como un día esperamos el pasado. Esperamos el amor, esperamos el amor a todas horas.
Es en el amor donde más se espera. Esperamos, cuando los sentimientos aún se cultivan dentro de nosotros, un beso atrevido. Se espera porque el amor no está hecho de otra cosa sino de promesas. La promesa de ver a nuestro amado nuevamente un día más, la promesa de un paseo juntos, de una vida juntos, de una casa, de un hijo que lleve el nombre de nuestro amor, de una eternidad, la promesa de la felicidad. Pensamos que ese amor vale cualquier espera, aunque la verdad es que sin esa espera aquel amor no vale la pena; es ella quien pone los precios, quien dicta los tiempos, quien nos mantiene juntos cuanto más separados nos tuvo.
Esperamos con ilusión, con emoción, sin paciencia. Esperamos desesperados.
Los días colmados de besos llegarán, espero.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada